• Dentro de Élide con… Matías

    Dentro de Élide con… Matías

    Comprometido y activo. Así es como Matías García, dueño y fundador de Élide, se define a sí mismo. Desde hace 15 años dirige este gimnasio con el único objetivo de que la gente que acude a él disfrute, se lo pase bien y consiga su propósito, sea el que sea, ganar peso, perderlo, conocer gente…

    Desde su creación hasta ahora, Élide ha evolucionado en distintos aspectos. No sólo ha cambiado la instalación, sino que también lo han hecho mucho los tipos de actividades y los entrenamientos. El número de clases ha aumentado considerablemente, de 25 que había a la semana en sus comienzos hasta casi 60 semanales que se dan actualmente. Aunque las máquinas y el material se han ido renovando, realmente lo que prima son las clases colectivas en las que se emplea más el peso corporal, el entrenamiento funcional y poco material, justo al contrario que antes. La clase que más se llena normalmente es la de Power, tanto a primera hora de la mañana como a última del día.

    Respecto al mito de que la gente se suele apuntar al gimnasio en enero, Matías lo tiene claro: “eso nunca ha sido ni será así. La gente se apunta cuando le viene bien, cuando le apetece”. Para él una buena época para empezar siempre es el cambio de tiempo de invierno a primavera, cuando la gente suele vestir ropa más fresca o quiere prepararse para lucir palmito. Además, el hecho de que haga sol ya apetece más hacer deporte. Sin embargo, aunque en invierno da más pereza y al contrario de lo que muchos piensan, los meses de octubre y noviembre suelen ser buenos en cuanto a asistencia, ya que al hacer frío y anochecer antes hay quienes salen de trabajar y prefieren meterse en un sitio a hacer deporte. Según Matías mayo y junio es la época en la que más gente se apunta y diciembre y agosto cuando más se bajan del barco, ya sea por las vacaciones o por pereza.

    Sea el momento que sea el que escojáis para acudir a Élide, hay que intentar siempre cumplir esa especie de “requisito” que para Matías es indispensable: venir con ilusión, con ganas de hacer cosas y aceptar consejos y recomendaciones. Eso es lo que más le gusta a este monitor, que los usuarios vayan predispuestos a hacer lo que haya que hacer sin cuestionar nada, confiando en ellos. Sin embargo, la pereza es una de las cosas que menos le gusta, al igual que el uso del móvil durante el entrenamiento o las excusas para no ir o no hacer clases.

    Antes de una sesión de gimnasio, además de tener predisposición y buena actitud, Matías aconseja ir bien alimentado y bien hidratado. Durante el ejercicio también es muy importante la hidratación y entrenar bien, y para después lo mejor es comer algo para recuperar. Si eres nuevo haciendo ejercicio Matías te recomienda que te plantees si tienes unos buenos hábitos alimenticios y si no, preguntarlos. La paciencia y empezar poco a poco, dejándose recomendar, sin tirarse de golpe, también es clave. Y ojo, al contrario de lo que muchos piensan y pese a estar todo el día haciendo deporte, “el mito de que a los monitores no nos salen agujetas es totalmente falso, sí que salen, sobre todo después de hacer un ejercicio que estamos tiempo sin practicar”.

    Si eres de los valientes que se apuntan a todo, Matías y los demás monitores te retan a hacer todas las clases que ellos te propongan en el tiempo de un mes. Con actividades que no sueles hacer y que están personalizadas, dependiendo de la edad, la forma física, la disponibilidad… de cada uno. Es fácil conseguirlo si te lo propones realmente, ya que son retos asequibles, una competencia contigo mismo y un afán de superación.

    Dentro de todas las situaciones y experiencias que Matías ha vivido a lo largo de los años, él recuerda alguna anécdota de las más divertidas. Una de ellas suele ocurrir alguna que otra vez, como chocarse contra los cristales de las salas por ir muy corriendo, sin darse cuenta de que la puerta está cerrada. Si es que no hay que dejarlos tan limpios, que luego hay algunos que no los ven. Otros con las prisas se equivocan al ponerse la ropa de ciclista y salen con el culot del revés.

    A continuación, os dejamos con unas preguntas más personales para que conozcáis a Matías más allá de su faceta de monitor del gimnasio.

    1. ¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión?

    Entrenar en el gimnasio empezó como un hobbie y poco a poco me introduje en el tema de las actividades colectivas. Donde trabajaba antes, en un sitio muy pequeño, conocí a Dani, y nos ilusionaba tener un espacio amplio, donde hacer mucha cantidad y variedad de clases, porque antes sólo había dos tipos de clases: aerobic o tonificación. Nosotros íbamos más allá, dentro del aerobic y la tonificación había muchas modalidades, pero no había ni espacio ni materiales. Esa fue un poco la ilusión, crear un sitio en el que pudiéramos hacer todo eso, y es lo que hemos hecho aquí.

    2. ¿Si no hubieras sido monitor de gimnasio qué te habría gustado ser?

    Esta pregunta depende del momento en el que me la hagas. Si me la hubieras hecho hace 20 años no sé lo que hubiera dicho. Actualmente yo pienso que me dedicaría a la rehabilitación de personas que han sufrido algún tipo de accidente, tanto de tráfico como ictus, personas que necesitan rehabilitación físicamente.

    3. ¿A qué dedicas tu tiempo libre los fines de semana que no trabajas?

    El poco tiempo libre que tengo se lo dedico prácticamente todo a mi cuñado Rubén, que tuvo un accidente de tráfico y se está rehabilitando, y a mi novia y a la familia. Hobbies no tengo.

    4. Cuéntame alguna manía tuya que tengas dentro y fuera del gimnasio.

    La puntualidad y el orden, en el más amplio sentido de la palabra. Me gusta que las cosas tengan su sitio y si la clase empieza a las nueve y media no empieza a y 31, empieza a y media.

    5. ¿Cuál es la clase que más te gusta dar y la que te da más pereza?

    Todo depende del día. De las que tengo siempre hay una que es la que más me apetece y otra la que menos. Normalmente las que más pereza me dan suelen ser las de bici y las que menos coreografía y 20×3.

    6. ¿Has tenido alguna lesión grave?

    No.

    7. ¿A qué ciudad del mundo te gustaría viajar?

    Nueva York, nunca he estado allí y me llama mucho la atención.

    8. ¿Qué fiesta local es tu favorita?

    San Isidro

    9. Dime alguna faceta tuya que sea menos conocida.

    Antes tocaba en una banda, era cantante en un grupo de rock.

    10. ¿Dónde y cuándo eres más feliz?

    No sabría decirlo. Yo soy muy feliz en mi trabajo, me encanta. A mí no me cuesta levantarme por las mañanas, me levanto antes de que suene el despertador, a las seis menos cuarto de la mañana. Me apetece venir aquí, yo aquí soy feliz.

    Pero creo que cuando más feliz soy es cuando ayudo a mi cuñado, no hay comparación con lo feliz que soy ahí. Cuando consigo o conseguimos, las personas que estamos con él, que haga cosas y evolucione, eso no tiene punto de comparación con nada.

     


    Claudia García García

    Periodista y comunicadora audiovisual

    c.g.g._12@hotmail.com