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  • Dentro de Élide con… Víctor

    Dentro de Élide con… Víctor

    Lleva unos dos años como monitor de Élide y no puede estar más contento con su trabajo. Víctor Muñoz, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, acude cada día al gimnasio con el objetivo de hacer feliz a la gente. Acompañado por su inagotable sonrisa, Víctor siempre intenta que los usuarios, además de conseguir los resultados deseados, se diviertan a través del deporte: “Cada día es totalmente distinto, hay una clase diferente, la gente que viene también, la charla o anécdota que voy a tener con alguien es diferente, entonces cada día es nuevo. Y si dentro de ese cada día nuevo consigo que alguien se ría o que logre algo que no tenía antes o que se divierta, para mí ese día está cumplido. Y siempre mediante el ejercicio”.

    Sin embargo, a Víctor escuchar un ‘no puedo’ o que de buenas a primeras ni siquiera quieran probar un ejercicio le repatea bastante. Le gustaría que la gente viera las capacidades reales que tienen y que, aunque crean que no pueden hacerlo, realmente sí se puede. Esa es una de las cosas que más le gusta de su profesión, ver que hay quienes intentan superar sus barreras. También disfruta mucho cuando los usuarios se le acercan para comentarle las experiencias que tienen o algún problema o patología, y que ven que el ejercicio al fin y al cabo tiene sus resultados, a medio o largo plazo, pero los tiene.

    Para obtener dichos resultados y llevar una vida deportiva saludable Víctor quiere dar unos pequeños consejos: lo primero es echarle ganas, lo segundo es no acudir al gimnasio ni en ayunas ni habiendo comido demasiado. En cuanto a hábitos nutricionales, mucha gente tiene su propia nutrición, pero volvemos a lo anterior, porque te puede dar un mareo por tener la estómago lleno o por no tener nada. También hay que tener en cuenta que si ya se ha hecho algún ejercicio de intensidad antes de ir al gimnasio, lo ideal sería que después se hiciese una sesión de estiramientos, que es una parte que también se tiene que entrenar. “Tiene que primar la calidad de entrenamiento a la cantidad, es decir, no porque hagas dos clases a la mitad va a ser mejor que hacer una clase bien hecha”, asegura. Al acabar una sesión de gimnasio sobre todo hay que descansar y comer bien, que no es lo mismo que comer mucho. Por ejemplo, si vas a hacer trabajos de fuerza se recomienda tomar una cantidad ideal de proteínas antes, durante y después para que esa recuperación muscular pueda darse, siempre y cuando estén dentro del total necesario cada día. Y, aunque sea por la noche, una ingesta de carbohidratos también es necesaria para que el glucógeno muscular vuelva a generarse para el día siguiente y no, tomar carbohidratos por la noche, siempre y cuando entren dentro de las cantidades necesarias al día, no tiene por qué ser malo o sentar mal. Hay que desterrar mitos.

    Si eres uno de esos novatos que acaba de pisar el gimnasio lo primero que tienes que hacer es hablar con los monitores porque, como dice Víctor, “para eso estamos, para asesorar y ver qué ejercicios tenemos que hacer para comenzar”. El segundo paso es empezar poco a poco, olvídate del ritmo que llevan los demás, probando las máquinas para ver qué tipo de ejercicios se pueden realizar, las lesiones que se pueden tratar o simplemente para mejorar la técnica. Una vez hecho esto, ya estás preparado para entrar a las clases, pues ahí ya no se tiene tanta supervisión y yendo con un poco de idea te manejarás mejor y podrás evitar lesiones. De todas formas, no hay que tenerle miedo a las clases, pues cada uno tiene su intensidad y la irá subiendo poco a poco, pero nunca te van a exigir más de lo que puedas dar, para eso están los ejercicios alternativos propuestos por los propios monitores para quien no pueda hacer otros más intensos.

    El hecho de que hagas deporte todos los días no te libra de las agujetas, y si no que se lo digan a los propios monitores. “Nosotros también somos personas. Cuando estás acostumbrado a una rutina y después la cambias lo notamos. La clave está en saber disimularlo, pero lo llevamos muy bien, siempre que tengas una sonrisa en la cara para todo el mundo. Esa es otra de las cosas de los monitores, da igual lo que te haya pasado o pueda pasarte fuera, esa sonrisa aun con agujetas o con dolor tienes que tenerla, y eso pocas veces se ve”, comenta Víctor.

    Además de dar TNT, Crosstraining, Latino, etc, Víctor también ejerce de entrenador personal. Este tipo de entrenamiento va dirigido a las necesidades reales e individuales de cada uno, te permite dar ejercicios concretos, frecuencias cardíacas específicas a la hora de trabajar y también puedes estar más pendiente de esa persona cuando ejecuta la técnica del ejercicio, para comprobar que sea la correcta.

    Antes de pasar a las preguntas personales, Víctor nos ha contado algunas de las muchas anécdotas que le han ocurrido en Élide. Desde empezar a dar la clase sin micrófono y darse cuenta a los 10 minutos, después de que la gente empezara a hacerle gestos y no enterarse, hasta olvidar algunos pasos de una coreografía o prácticamente toda la clase. “Una vez preparé un latino, toda la coreografía sacada, llegué a la clase, di el primer bloque y los siguientes no me acordaba, y no me había traído tampoco el papel con las cosas apuntadas y no iba a salir para afuera. Así que empecé a inventarme pasos, a improvisar, no quedó de otra y al final salió”, nos cuenta.

    Conoce un poco más a fondo a Víctor Muñoz y descubre su lado más oculto.

    1. ¿Qué te llevó a dedicarte a esta profesión?

    Cuando era pequeño estaba todo el día haciendo deporte, jugando en la calle al fútbol y mi asignatura favorita era educación física. Así que dije: “yo tengo que ser como mi profe de educación física, que se tira todo el día haciendo deporte”.

    2. ¿Si no hubieras sido monitor de gimnasio qué te habría gustado ser?

    Te he dicho que tenía claro que me quería dedicar al deporte pero realmente tuve muchísimas dudas por dedicarme a la medicina. Aunque luego en mi carrera me tiré más por las ramas de la salud, por el deporte como actividad de vida saludable, que tienen mucho que ver con la fisiología del cuerpo humano y todo ese tema. Elegí un poco entre media de ambos, me gustaba el deporte y la medicina, así que opté por el ejercicio como medicina.

    3. ¿A qué dedicas tu tiempo libre los fines de semana que no trabajas?

    Fuera del trabajo tengo sobre todo el baile, aunque lo hacemos también dentro del gimnasio. Yo estoy en un grupo de baile donde nos preparamos también para carnaval o para lo que nos quieran llamar. Es para pasar un poco el rato con los amigos, porque el trabajo te absorbe mucho y luego es difícil sacar tiempo. Además, tengo un equipo de fútbol para los fines de semana, pero nada serio. ¿Cómo empezó el tema del baile? Cuando yo era pequeño y por el grupo de amigos que tenía, un poco raperillos, nos gustaba el break dance y yo lo bailaba. Pero se me quedaba muy corto, porque había muchas acrobacias pero a mí también me gustaba hacer pasos. Y por esa época surgió el programa “Fama, ¡a bailar!”, así que me apunté a una academia de baile y ahí empezó todo.

    4. Cuéntame alguna manía tuya que tengas dentro y fuera del gimnasio.

    La principal manía que tengo fuera del gimnasio es que, en cuanto al tema de números, soy muy cuadriculado. Por ejemplo, cuando estoy viendo la tele el volumen tiene que estar terminado en 0 o en 5. O la alarma del móvil, tengo que ponerla a y media, a y cuarto, a menos cuarto o a la siguiente hora. Con temas de dinero hago lo mismo.

    Y dentro del gimnasio, sobre todo en las clases de tonificación, me duele en el alma que los discos no estén en orden. Es decir, tú te pones en la barra con un disco de 10, uno de 5 y otro de 2. Pues tienen que estar así, en ese orden, o al revés. Como estén mezclados me da no sé qué. Para esas cosas soy muy maniático pero luego también soy un completo desastre para otras.

    5. ¿Cuál es la clase que más te gusta dar y la que te da más pereza?

    La clase que más me gusta dar es latino porque el baile es una de mis aficiones. Dentro del gimnasio lo que pasa es que a veces hay muchas clases que son muy mecánicas y el latino te da mucha libertad a la hora de plantear una clase o de elegir los pasos, mucha libertad para hacer cualquier cosa y que la gente se ría, porque al fin y al cabo uno de los principales objetivos de esa clase es que se rían, por eso también es de mis favoritas. La que más pereza quizá sea abdominales y estiramientos puesto que no ha todo el mundo le sientan bien ciertos tipos de ejercicios (a algunos se les carga el cuello, a otros los hombros, a otros les duele la espalda…) y es difícil encontrar la mejor combinación para que todo el mundo consiga sentir ese trabajo sin molestias.

    6. ¿Has tenido alguna lesión grave?

    Sí, una pubalgia. Cuando estaba en el instituto jugaba al fútbol y uno de los últimos años que jugué antes de irme a la universidad también estuve entrenando con el Yeclano, ahí me dio la pubalgia y no pude continuar. Podía recuperarme y seguir jugando o irme a la universidad, y para mí la decisión estaba bastante clara. Fue una pubalgia que me tuvo mucho tiempo fastidiado.

    7. ¿A qué ciudad del mundo te gustaría viajar?

    Me gustaría ir a la zona de Vietnam, me interesa mucho. Por un lado tiene algunas ciudades que están bastante desarrolladas, pero por otro es justamente lo contrario, hay muchos sitios con todo el paraje muy natural que es muy poco conocido. Me gusta que puedas tener esas dos cosas en el mismo sitio.

    8. ¿Qué fiesta local es tu favorita?

    Carnaval es mi fiesta favorita porque el grupo de baile que tenemos es sobre todo para eso. Si te tuviera que poner una segunda te diría San Isidro.

    9. Dime alguna faceta tuya que sea menos conocida.

    Aunque yo no la siga me gusta mucho la moda. Con el tema de carnaval de diseñar los trajes me he aficionado mucho a ver todo tipo de prendas, tejidos… Esa es una faceta que probablemente nadie sepa de mí y ni se lo imaginan, porque tampoco lo exteriorizo, aunque también es un poco difícil yendo todo el día en chándal.

    10. ¿Dónde y cuándo eres más feliz?

    Con mis amigos y con mi pareja, juntos, de comida, de cena, donde sea pero con ellos. Con mi familia también, obviamente, con todos ellos comiendo, así soy muy feliz, en buena compañía.

     

    Claudia García García

    Periodista y comunicadora audiovisual

    c.g.g._12@hotmail.com